• Ana Eloísa Zúñiga

EL PERFIL DIGITAL: Lo que internet sabe de ti, aunque pienses que no

Actualizado: 24 de abr de 2020

Lo que haces en internet deja rastro y aunque eso ya lo sabemos, es poco lo que podemos hacer cuando los datos siguen rondando para mostrarnos publicidad personalizada, proponernos los servicios que estamos buscando o incluso formar un perfil sobre nosotros que está disponible para cualquier persona.


Por cada página web o aplicación que uses, estarás formando una huella digital que hace parte de la información que usan grandes organizaciones para ofrecer su vitrina comercial y que otras compañías tienen en cuenta como filtro para conocer más acerca las capacidades y cualidades de un individuo.


No hay un mecanismo único en el que entre en acción la huella digital. Cada usuario se convierte en un código de barras que está compuesto por comportamientos particulares que hablan de sus preferencias, dispositivos de uso, búsquedas e intereses y eso a la final forma parte de todas las actividades que hacemos en internet.


Todo el contenido que se comparte en redes sociales deja tras de sí una estela de información que es tenida en cuenta por las organizaciones y las personas de nuestro entorno. Lo que en últimas influye en la reputación laboral y personal de cada uno. En la actualidad muchas ofertas de trabajo no solo tienen en cuenta la hoja de vida del aspirante sino también su actividad en redes sociales, mientras que países como Estados Unidos tienen en cuenta las publicaciones del usuario en internet para aprobar o no una visa.

Las redes sociales muchas veces se convierten en un filtro


En lo que hacemos o dejamos de hacer en nuestros perfiles, dejamos dar a conocer rasgos de nuestras preferencias e incluso ideologías políticas o religiosas. Ahora es cada vez más común que al conocer a alguien, lo primero que hagamos sea verificar su información en redes sociales. Lo interesante de acciones como esta es que con base a lo que vemos formamos una imagen favorable o desfavorable sobre esa persona.


Hay que tener en cuenta la responsabilidad que tenemos al compartir publicaciones, fotos, videos y texto en nuestras redes sociales. Si deseamos una imagen profesional pero también queremos dejar separada la faceta personal, convendría crear dos perfiles distintos y ser precavidos con las personas que aceptamos como contactos.


Si, por el contrario, queremos un mismo perfil para lo que hacemos es preferible que nos preguntemos si el contenido que estamos compartiendo aporta algo positivo, si realmente favorece a un debate sano o si por el contrario podría ser controversial al punto de generar opiniones que pueden ser incómodas.


El perfil digital ya hace parte de nuestra cotidianidad, así como la imagen personal que día a día nos esforzamos por cuidar, esta también debe ser tenida en cuenta. Requiere de mantenimiento, de actualizaciones y de retroalimentación con el fin de comprobar si mi actividad en redes es coherente con mi personalidad, profesión y estilo de vida.


¿Cómo es tu perfil digital? ¿Qué imagen ofrece sobre ti lo que compartes?

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