• Ana Eloísa Zúñiga

¿Te dejaron en visto en WhatsApp? ¿No te contestan? ¡Aquí tienes la solución!

Si te produce frustración, desespero e incluso mal genio que alguien no conteste tu mensaje, llego la hora de dejar atrás esas emociones. En este artículo te presentamos las claves que necesitas para saber qué hacer cuando no contestan la información que envías.


En la actualidad, gracias a herramientas de comunicación como el correo electrónico o el WhatsApp es más sencillo comunicarse con los colaboradores, jefes o potenciales clientes de nuestra empresa. Este avance ha significado un instrumento para facilitar y coordinar labores que antes podían tardar más tiempo. Sin embargo, ¿Qué pasa cuando los mensajes son ignorados? ¿Qué produce esperar una respuesta que no llega?


¿Qué hacer cuando no te contestan? ¡Aquí te contamos!

Seguramente al menos una vez has escrito mensajes importantes, para un público que te interesa, con un objetivo específico: cerrar un negocio, resolver una duda, preguntar por una información de la que no tenemos conocimiento, entre otros motivos. Pero, en ocasiones vemos que pasan las horas, que hay una confirmación de lectura y no hay respuesta.


Lo primero, es entender que el destinatario de tus mensajes probablemente no tenga una identidad digital definida. Lo anterior, se refiere a la postura que adoptamos a la hora de interactuar en medios tecnológicos. Puede ser que seas más activo en los grupos o conversaciones que mantienes o que por el contrario asumas un papel más pasivo o incluso de despreocupación, lo cual afecta la finalidad de la información que le transmites a tu receptor.


Lo segundo, es establecer límites. El sentido común te permite evaluar que tan abierto se está o no a una conversación, de esta manera puedes determinar las acciones que permiten tener una comunicación más fluida. Para ello, conviene fijarte en el nivel de confianza que tienes con el interlocutor, así, conocerás que puntos comparten y desde cuales puedes generar mayor apertura hacía tu mensaje. Se trata de tener claro el rol comunicativo que ejercemos.


Ahora, luego de tener claros los puntos que pueden influir en los mensajes que no se contestan, es importante hablar de la cortesía. Cuando ofreces una forma para comunicarte con otros, estás dando a entender que estás dispuesto a un intercambio de información con el otro. Por lo tanto, es esperable que al recibir un mensaje, este sea contestado; es lógico que no vas a estar disponible todo el tiempo, pero puedes ser claro frente a los horarios en que esperas que te contacten u optar por otras formas de comunicación que sean más viables para tu objetivo.


Ante todo, se trata de ser cordial y diligente. Si es un mensaje que no requiere respuesta urgente no es necesario que lo contestes inmediatamente. Pero, si es importante, no dejes al otro esperando, su tiempo cuenta y está interesado en una información que anteriormente se daba por entendido, le ibas a ofrecer. Además, aunque suene cliché, es importante que no le hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti.


Entre los consejos que puedes emplear para mejorar la conversación están: establecer doble plazo para la respuesta, reenviar el correo haciendo énfasis en que estás realizando un seguimiento a la información, evaluar si las formas en las que te estás comunicando tienen barreras comunicativas y proponer otras maneras de comunicarte que se acomoden a los intereses, ritmos de vida y objetivos que tienen tanto emisor como receptor.


En conclusión, mantén presente la claridad en la información que compartes, todo se trata de tener una comunicación más asertiva donde impere la amabilidad. Y, si en algún punto no quieres mantener más la interacción con la otra persona, es mucho mejor ser transparente explicando por qué ya no estás interesado, que dejar a la otra persona esperando una respuesta que no llega.

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