• Ana Eloísa Zúñiga

Una empresa guiada por su propósito: 3 casos de éxito

Para el correcto funcionamiento de una organización, la mayoría parte por determinar sus funciones a partir de su misión y visión, las cuales se construyen para que tanto los colaboradores como la junta directiva tengan claro cuáles son los objetivos que se quieren cumplir. Sin embargo, son pocas las que se toman el tiempo para desarrollar su propósito, que es el que enmarca por qué esa empresa hace lo que hace.


Cuando una organización no tiene claro su propósito es más probable que aparezcan dificultades que no sabe cómo sortear. Comienza una baja retención del talento de sus empleados o se disminuye su alcance en las ventas puesto que no sabe cómo transmitirles a sus públicos, tanto internos como externos, porque el servicio o productos que brindan es interesante, útil y diferente.


Un punto importante para entender dentro de lo que significa tener un propósito, es que éste no responde a intereses individuales, se trata de una función que es más grande que el trabajo y que compagina adecuadamente con lo que soy en mi faceta personal. Es decir, que va en concordancia con mis valores y me permite tener la convicción de que con lo que hago contribuyo al bien común, favoreciendo que los colaboradores se sientan incluidos y por tanto el desempeño laboral aumente.

Propósito es igual a organizaciones llenas de éxito

Una empresa guiada por su propósito está a su vez al mando de un líder que genera fidelidad al tener claro lo que quiere, manifestándolo en todos los niveles de su organización e incluso haciéndolo evidente en la toma de decisiones de su negocio.


En este aspecto es importante tener claro que lo que llamamos propósito no se limita a producir ganancias, a tener una frase bonita que hable de la responsabilidad social o hablar de filantropía, en realidad es mantener un fundamento que motive las acciones que se emprenden a diario, teniendo claro que tienen un fin concreto. Aquí no importa que tan profundo o superficial pueda parecer el propósito, lo ideal es tener convicción en el mismo, porque así las empresas saben hacía que camino apuntar.


Ejemplo de lo anterior son estas tres organizaciones que se destacan desde su campo y han visto reflejadas las ganancias que trae tener un propósito claro: Virgin Group, Patagonia y Dove.


Para Richard Branson, presidente de Virgin Group cuyo propósito es "Cambiando la industria para siempre", mantener claro lo que quiere en su organización con los años no ha hecho más que garantizar el éxito en las diferentes líneas de negocio que tiene. Para él, gran parte del reconocimiento que posee actualmente viene desde el talento humano, por eso potencializan a las personas que trabajan con ellos. Esto ha hecho que sus colaboradores estén más comprometidos con el fin que comparten y por lo tanto sean replicadores del carácter diferencial que tienen en la empresa.


Por su parte Yvon Chouinard, quien está a cargo de Patagonia, una de las organizaciones más reconocidas en el equipamiento para deportes al aire libre, basa su crecimiento en el propósito de "Estamos en los negocios para salvar nuestro hogar, el planeta" mediante la elaboración de objetos útiles pero que no generan impacto ambiental. Esto lo desarrollan con el fin de tener un negocio responsable que no solo genera ingresos sino que también contribuye a cambiar la filosofía mercantil para producir el menor impacto en la naturaleza. Este enfoque distinto le ha generado una amplia credibilidad a la compañía y a los productos que comercializa.


Por otro lado, Dove que tiene como insignia "Imagina un mundo donde la belleza es una fuente de confianza. No de ansiedad", es la muestra de la importancia que tiene ser constantes con el propósito. Desde que la compañía nació se apropió de un concepto que les permitía demostrar su autenticidad: La belleza real. Desde aquí no solo ha trabajado por crear productos novedosos que suplan las necesidades de belleza de las mujeres, sino que también se ha propuesto desmontar los estereotipos que reinan desde la imagen para contribuir a cambiar la manera en que las personas se ven a sí mismas.


Como se puede ver a través de estas tres organizaciones, el propósito adquiere una dimensión amplia cuando se entiende que es una clave que no se puede perder en ningún nivel de la organización. Éste va más allá de las metas anuales o las variaciones que se le puedan hacer a la misión o visión. En este sentido, es importante recalcar que el éxito de la apropiación del propósito pasa por el compromiso con que se asuma.


El propósito debe partir del ADN de la empresa. Así, todos los componentes están incluidos y se arma un engranaje solido que da cuenta de una cultura organizacional bien ejecutada. El objetivo último es trasmitir una imagen que está en total sintonía con lo que se ofrece como organización. De esta manera, es mucho más sencillo que se genere credibilidad, confianza, reputación y autenticidad, logrando que todos sus públicos de interés comprendan el porqué de su compañía.

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