• Ana Eloísa Zúñiga

¡Ya es la hora! Toma la rienda de tus emociones

La inteligencia emocional es un concepto que está en auge. Aunque en un principio una amplia mayoría creía que se trataba de una tendencia, los años nos demuestran la importancia de saber de ella y aplicarla en cada ámbito de nuestra vida. Si aprendemos a gestionar asertivamente nuestras emociones, es más sencillo sobreponernos a los problemas y encontrar más soluciones que quejas.


Ahora más que nunca es necesario darle la validez que requieren temas como este. Una prueba son los altos niveles de depresión y ansiedad que hay en el mundo, además, cada vez escuchamos más historias de familiares o conocidos que padecen de alguna enfermedad mental. Lo común, lastimosamente, es que no hayan buscado ayuda o que una forma de evadir sus sentimientos haya sido mediante la represión de estos.


Es aquí en donde entra la inteligencia emocional. Ésta es definida como esa decisión consciente de conocer lo que sentimos, cuales son los detonantes en nuestras reacciones y que podemos hacer para tomarlas desde una perspectiva más positiva. El resultado es que podremos ser personas más conectadas, empáticas, comprensivas y colaborativas. Y, estoy segura de que estas competencias son demandadas en cualquier trabajo y ambiente personal.

Gestionar correctamente nuestras emociones nos trae beneficios para nuestro día a día

Alcanzarla no es una tarea fácil pues depende de nuestro contexto, de los cambios y de lo inestable que es la vida. Por eso, es imposible terminar con un conocimiento rígido y estable de inteligencia emocional. Pero eso sí, interesarse por ella, ponerla en práctica y apropiarse de sus métodos y técnicas contribuye a tener una vida más feliz y tranquila.


Uno de los componentes principales de la inteligencia emocional, es practicar el autoconocimiento. Esto podrá sonar obvio, pero es fundamental para entenderla como debe ser. Somos dueños de nuestros pensamientos, dependemos de ellos para movilizarnos o estancarnos… entonces, ¿cómo los estamos gestionando? ¿los conocemos lo suficiente? ¿comprendemos sus causas y efectos?


Dentro de las maneras más efectivas de comenzar a hacer uso de la inteligencia emocional, está tener un diario o algún tipo de registro sobre lo que sentimos a lo largo del día. Aquí es importante que tengamos en cuenta que o quien es lo que nos causa esa emoción, puede ser un compañero, nuestro jefe, el clima, la falta de esparcimiento o incluso que tenemos hambre. Así podremos conocer cual es el detonante y como actuar frente a él.


También es vital que trascendamos a las emociones típicas, no haber comido no significa necesariamente tristeza, pero puede causarme frustración. Hay que hablar en términos diferentes, definiendo más allá de la felicidad, rabia, entre otros. Es necesario que comprendamos a cabalidad cada sentimiento.


Alcanzar la inteligencia emocional sí es posible, lo necesario es tomar el valor de emprender el reto que significa conocerse a sí mismo, aceptando nuestras luces y sombras, para de esta forma poder brindar la mejor versión de nosotros en cualquier espacio.

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